¿Algún comienzo?

En este castillo he estado desde hace tiempos inmemorables durmiendo y soñando con la realidad que ahora conoces, dando forma a líneas deformes. Besando la oscuridad en su inmensidad como un ave que se entrega al viento en su vuelo.


MarGabrielle

lunes, 16 de mayo de 2011

Recuerdos ante la Luna.


Esta noche silenciosa, bajo la dulce mirada de la luna, resplandeciente de gracia, rodeadas de pomposas nubes que forman un aura en tonos brillantes, como si coronaran su belleza.  Tonos de claros oscuros entre las ramas de los arboles sacudidos por la brisa fresca, perfumada con el aroma del roció de madrugada.  En el silencio puedo recordar la melodía de aquella caja de música que recita su música bonita al ritmo de mi corazón.

Recuerdos de aquellos momentos en los que mi frágil figura de escurría en los recovecos grises de la ciudad, observadas por bestias y demonios, a la vez de pasar ante la mirada indiferente de los oráculos de piedra.  El candor de unas mejillas sonrojadas y una mirada cristalina que tímidamente miraba el mundo por primera vez, y se guiaba por las sonrisas que con el tiempo fueron desapareciendo y esas alegrías se fueron clavando como alfileres en mi corazón ingenuo.  Camine entre las calles de las mentiras y llore en estas pesadillas, de pronto, mis sonrojadas mejillas fueron empalideciendo y mis cabellos dorados oscurecían como la noche y al ver al espejo no reflejo más que una sombra oscura y siniestra.

Antes mire a la luna y le recitaba versos floridos, esperaba reflejarme en su luz, desde ese entonces ella ha dado alegrías en mis noches cautivas, y ha dado un motivo para dibujar una sonrisa entre lagrimas.  A ella que ha sido la testigo fiel de mis amores y desamores.  A ella que me ha visto morir como un pajarillo en la nieve, clamando por unas tiernas manos que me cobijaran con tierno amor. A ella he danzado en el corazón de la naturaleza en rituales que evocan su nombre.  Ahora le miro desde el ático, en el cual entra su luz como una esperanza en medio de las tinieblas, y de nueva ese aroma en la brisa, las hadas cantan aquella canción de mi caja de música, y la traen a mis sentidos como magia que envuelve.  

Una sonrisa dibujada entre lagrimas se pregunta a donde se ha ido el alma de aquella chica llena de sueños que caminaba en un bosque de huesos secos con la esperanza de que estos florecieran y se convirtieran en un majestuoso jardín.   Una rosa blanca que fue herida y su sangre la hizo carmesí y el dolor le oscureció los pétalos a un negro ébano que le hizo florecer en la noche.   La luna hermosa respondió, siempre serás mi rosa  que cuando yo este te iluminare de blanca luz y te regaré con el roció de madrugada.


 Mar Gabrielle G.

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